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Una historia similar a la distancia

En un pueblo de la provincia de Chiriquí vivían dos hermanos con su madre.  Alberto Navas rondaba los 17 años y Miguel tenía 11. Al mayor le faltaba un año de estudio, pero la vida no era fácil, ya no ganaban como antes. Su madre decidió enviarlos con su tía que vivía en la ciudad de Panamá, donde seguirían estudiando. Ella les consiguió pases para el buque a vapor “Taboga”, transporte que llegaba a los diferentes puertos del país. Llevaba estudiantes, trabajadores, cargas y hasta animales domésticos.

El día 23 de mayo de 1911, el “Taboga” zarpó a las 11:00 a.m., con un total de 140 personas; pasaron cuatro horas y salieron a explorar. Tomaron caminos distintos, el menor escogió la parte trasera para apreciar los detalles:  le resultaba extraño su funcionamiento, pues no tenía velas sino una máquina que generaba vapor e iba a una gran velocidad, notó lo resistente que era y apreció el material de madera resistente del que estaba hecho. Además, estaba reforzada con metal dándole un soporte doble para que pudiera estar a flote, resaltaba por su enorme tamaño.

En el camino se encontró con un señor que por la vestimenta dedujo que era el capitán Campbell, quien en ese momento había dejado al piloto Mathew a cargo. Platicaron sobre la curiosa historia del vapor “Taboga”, el cual había sido creado por los hermanos Pinel en 1908, la vía marítima se había convertido en la opción más rentable económicamente.

Alberto recorrió la parte delantera, observó a las personas a su alrededor, estudiantes de su misma edad, trabajadores que se dirigían a Veraguas, junto con otras cargas. Luego de conversar con algunos estudiantes; se despidió y fue en busca de su hermanito; mientras avanzaba podía sentir la brisa helada del anochecer, el frío lo erizaba, debido a esto se frotaba los brazos para calmar la sensación.

De repente, resonó fuertemente el caparazón del buque, se escuchaba al capitán dando el plan de emergencia por el megáfono.  Escuchaba a las personas gritando, amontonándose unas con otras con la intención de subir al bote de emergencia, él solo pensaba en Miguel.

El vapor “Taboga” ya no se encontraba a flote. Había chocado contra unas piedras cerca de la costa. Cuando Alberto encontró a su hermanito, lo puso a salvo montándolo en un mueble que aguantara su peso. No todos tuvieron la misma suerte. Algunos sobrevivientes comenzaron a nadar en busca de una isla cercana, Alberto decidió hacer lo mismo y empujó el mueble, solo se detuvo cuando vio la torre a lo lejos.

El 2 de junio entrevistaban al capitán Campbell en la radio. Fue el último en abandonar la embarcación. La lista de fallecidos fue de 98 personas y 25 desaparecidos.

El cocinero del vapor “Taboga” despertó asustado, había soñado con las imágenes del vapor hundiéndose en las aguas del Pacífico y dos estudiantes sobre el mueble de cocina luchando por llegar con él a las ruinas de Panamá la Vieja.

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Naim Iglesias
Naim Iglesias
Soy Naim Iglesias, tengo 16 años, estudió el bachiller en ciencias, undécimo grado. Soy parte del proyecto #500historias y buscó nuevas perspectivas de nuestra historia escribiendo nuevas historias. Quiero ser un granito de arena para motivar en otros jóvenes la lectura y la escritura.