Huella patriota

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Huella patriota

 

Era de noche, un cielo colmado de estrellas y la luna alumbraba cada rincón del país, los panameños se preparaban para dormir; era la noche del 19 de diciembre de 1989 y casi todos ultimaban sus detalles para la tradicional Nochebuena.

 Mientras unos estaban en sus casas celebrando, en la base norteamericana de Howard era juramentado como presidente Guillermo Endara Galimany; Ricardo Arias Calderón y Guillermo Ford como vicepresidentes de la República de Panamá.

Las 12:46 de la madrugada del 20 de diciembre de 1989 sorprendieron al pueblo panameño. Nadie esperaba ser protagonista de una invasión. El hecho logró que cada panameño quedara en alerta. Se podían escuchar las tanquetas pasando por las calles, el sonido de cientos de bombas estallando por todas partes, los helicópteros y aviones hacían estremecer los techos de las casas, era aterrador ver como un país era tomado por la fuerza armada estadounidense. Las indicaciones de los norteamericanos eran claras: que se quedaran en sus casas, de lo contrario podían ser asesinados; tan solo pasaron horas cuando el flujo de agua y de luz de las comunidades fueron suspendidos, todos estaban nerviosos, llenos de temor, mientras que otros solo esperaban la oportunidad para ir a saquear los comercios ubicados en San Miguelito, Calidonia y Chorrera. El terror se apoderó de la multitud que pensaba que sus días habían llegado a su fin: el caos reinaba en Panamá.

 

Presos de la desesperación, muchos panameños salieron a las calles con el fin de asaltar los comercios y murieron a causa de esto e incluso personas inocentes fallecieron por tan solo estar caminando por las avenidas, otros fueron encerrados en la cárcel conocida como “La Modelo”, ubicada en El Chorrillo. Era un lugar horrible de tortura y donde ya no había espacio para más personas. Creer en Dios era la única esperanza.

En las calles de Panamá todo era inseguro, las bombas eran una canción incesante, que armaban una armonía llena de gritos, seguida de una sinfonía de lágrimas de familiares que perdían a su ser querido. En las casas parecía que no había nadie, ya que todos se escondían e incluso dormían en el suelo para evitar que los gringos los mataran o que los encontraran los del Batallón de la Dignidad, de quienes se decía eran aliados revolucionarios que estaban con Noriega. Más de 26 mil soldados y todo un arsenal militar estaban en busca del General Manuel Antonio Noriega, quien era el dirigente de las Fuerzas de Defensa.

Panamá tenía un vacío enorme, olía a dolor, miles de panameños murieron en las madrugadas que siguieron los pasos del 20 de diciembre, aún en la actualidad se desconoce el número exacto de muertos y también el paradero de los cuerpos de muchas personas, ya que los depositaban en fosas comunes. Este hecho nunca se dejará de recordar, prohibido olvidar, pues Panamá fue lastimada y masacrada, solo nos quedan las huellas de patriotas que formaron parte de aquel difícil diciembre.

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Leydis González
Leydis González
Tengo 16 años, curso el undécimo grado, bachillerato en Ciencias. Me encantan conocer lugares y hacer turismo. En un futuro quiero ser doctora y participo del proyecto #500 historias porque creó en que la historia es parte de nuestra identidad.